- Long Lane será el primer hotel y club privado totalmente sin alcohol del Reino Unido, situado en el parque nacional de South Downs, a una hora de Londres.
- El establecimiento contará con 29 habitaciones: 19 en la casa principal, reservada para adultos, y 10 cabañas forestales, dos de ellas familiares.
- Piscina natural, saunas, cápsulas de tratamiento, clínica de longevidad, estudio de Pilates y pistas de deportes de raqueta componen la oferta de bienestar.
- Tarifas anunciadas a partir de 300 libras la noche en la casa principal y 350 libras para una cabaña.
La hostelería de lujo acaba de encontrar un nuevo terreno de experimentación: la sobriedad. A una hora de Londres, en la campiña de West Sussex, Long Lane se prepara para abrir el primer hotel y club privado del Reino Unido donde el alcohol brilla por su ausencia. Una propuesta que, lejos de la privación, apuesta por el rendimiento, la longevidad y una convivencia rediseñada.
Una mansión catalogada en el corazón de South Downs
El proyecto se ubica en un entorno excepcional. Long Lane se instala en Dunford House, una mansión catalogada de Grado II situada en una finca de 22 hectáreas dentro del parque nacional de South Downs, cerca de Midhurst. La propiedad cuenta con un huerto ecológico, una granja regenerativa y kilómetros de bosques privados. El acceso está pensado para la clientela londinense: a quince minutos de la estación de Haslemere, a una hora de Gatwick y a una hora y diez minutos de Heathrow.
✈️ Envie d'y séjourner ?
Comparez les prix & disponibilités
pour Long Lane
Lien partenaire : si vous réservez via ce lien, La Revue des Hôtels reçoit une commission, sans surcoût pour vous. Cela soutient notre travail éditorial indépendant.

29 habitaciones, entre una casa histórica y cabañas forestales
El alojamiento se divide en dos ambientes. La casa principal albergará 19 habitaciones reservadas a adultos, desde habitaciones dobles hasta suites, complementadas con 10 cabañas dispersas por el bosque, dos de ellas de dos dormitorios para familias. Los interiores apuestan por materiales no tóxicos, aire purificado y dispositivos de conexión a tierra. En cuanto al descanso, las habitaciones están equipadas con colchones inteligentes 8 Sleep, capaces de regular su temperatura y monitorizar la calidad del sueño. El servicio de habitaciones, por su parte, no existe: la idea es invitar a los huéspedes a bajar a los espacios comunes.
Piscina natural, saunas y clínica de longevidad
El bienestar constituye el corazón del proyecto. Los huéspedes dispondrán de una piscina natural y un jardín-spa, saunas, cápsulas de tratamiento y una clínica de longevidad guiada por diagnósticos. A esto se suma un estudio de Pilates, un gimnasio enfocado al movimiento funcional y el fortalecimiento, así como pistas exteriores para deportes de raqueta. Los salones se han diseñado según los principios de la longevidad, hasta en la elección de la iluminación y los materiales.

Una mesa abastecida por la granja de la finca
La restauración sigue la misma lógica de trazabilidad. El restaurante principal sirve desayuno, almuerzo y cena a partir de ingredientes procedentes de la granja de la finca o de productores locales, dentro de un menú ecológico y de temporada. En cuanto a las bebidas, la ausencia de alcohol no significa la ausencia de bar: elixires, infusiones y creaciones sin alcohol adoptan los códigos y rituales del bar tradicional, sin una sola gota de etanol.

Un club de campo con una variada agenda de actividades
Long Lane también funciona como un club privado, con un completo calendario semanal. Baño al amanecer seguido de sauna, alfarería, apicultura, ritual del fuego en luna llena, senderismo, taller de fermentación, sesiones de DJ, plantación de árboles, exposiciones, recolección silvestre o ceremonias de Temazcal marcan el ritmo de las semanas. Una programación ideada para recrear la conexión social que el alcohol garantiza tradicionalmente en los clubes británicos. Se admiten perros en ciertas habitaciones por un suplemento.
El «sober curious», la nueva frontera del lujo
Este proyecto no surge de la nada. Responde al auge del movimiento «sober curious», impulsado por una clientela joven y de alto poder adquisitivo que reduce su consumo de alcohol sin renunciar a la vida social. Al eliminar el alcohol manteniendo los códigos del club privado británico, Long Lane pone a prueba una valiente hipótesis para la hotelería de gran lujo: la de un lujo donde el valor ya no se mide por la carta de vinos, sino por la calidad del descanso, de la gastronomía y de las relaciones humanas. Si la apuesta sale bien, podría inspirar a otros establecimientos en Europa.









