- Desde el 1er de julio de 2026, varios palacios y hoteles de lujo alrededor de la place Vendôme y de la Opéra sufren cortes de electricidad recurrentes.
- Entre los afectados se encuentran el Ritz, el Park Hyatt Paris-Vendôme, el Kimpton St Honoré y el Hôtel du Louvre.
- Ascensores parados, aire acondicionado cortado en plena ola de calor, pagos con tarjeta y wifi fuera de servicio.
- Enedis ha conectado los pequeños comercios a grupos electrógenos; los grandes hoteles, con mayor demanda de potencia, esperan una intervención en la red primaria.
Es el colmo para el barrio más afortunado de la capital. Desde principios del mes de julio, varios palacios y hoteles de lujo del corazón de París, alrededor de la place Vendôme y de la Opéra, se encuentran privados de electricidad en oleadas sucesivas. Un incidente tan inesperado como embarazoso, que llega en el peor momento: plena temporada turística, semana de la moda y episodio de fuerte calor.

Una serie de cortes en el corazón del París de lujo
Las direcciones afectadas cuentan entre las más prestigiosas de la ciudad. El Ritz, el Park Hyatt Paris-Vendôme, el Kimpton St Honoré y el Hôtel du Louvre figuran entre los establecimientos afectados por estas interrupciones de corriente que se repiten desde el 1er de julio. El fenómeno, atribuido inicialmente al sobrecalentamiento de la red en periodo de ola de calor, se está prolongando: algunos hoteles afirman haber sufrido varias decenas de cortes en una sola semana, incluso en plena noche.

Ascensores, aire acondicionado, pagos: el rompecabezas del día a día
En un hotel de varios cientos de habitaciones, un corte de corriente nunca se limita a apagar las luces. Sin electricidad, los ascensores, el aire acondicionado, el wifi y los terminales de pago dejan de funcionar al mismo tiempo. El personal ha tenido que escoltar a los clientes por las escaleras, con el equipaje en mano, hasta las plantas superiores, mientras que el calor hacía que las habitaciones sin aire acondicionado fueran difícilmente soportables. Para establecimientos cuya promesa se basa enteramente en el confort y la fluidez del servicio, la prueba es tanto logística como simbólica.
La respuesta de los hoteles: plantas cerradas, clientes realojados, noches gratuitas
Ante la situación, cada casa improvisa. El Hôtel du Louvre, particularmente afectado, cerró una planta para concentrar la corriente disponible en las cocinas y las cámaras frigoríficas, tuvo que suspender el servicio de su brasserie a principios de mes y ofreció una noche de estancia a los clientes perjudicados. Un poco más lejos, el Kimpton St Honoré realojó a los viajeros que lo deseaban en el InterContinental vecino, del mismo grupo y situado justo enfrente. Por parte del gestor de la red, los pequeños comercios de los alrededores fueron conectados a grupos electrógenos auxiliares; pero los grandes hoteles, mucho más exigentes en potencia, reclaman una intervención más profunda, directamente en la red primaria.

Nuestra visión
El episodio supera la simple desventura estival. Recuerda hasta qué punto la hostelería de muy alta gama, ultra dependiente de sus instalaciones técnicas, sigue siendo vulnerable al menor contratiempo en la red. En una época en la que las olas de calor se multiplican y solicitan cada vez más las infraestructuras urbanas, la resiliencia energética se convierte en un reto de reputación tanto como de confort. Para estos palacios acostumbrados a no fallar nunca, la verdadera prueba de lujo se jugará quizás, a partir de ahora, en su capacidad para mantener la promesa incluso cuando la ciudad se queda sin luz.








