- El grupo LVMH, dirigido por Bernard Arnault, posee un vasto imperio hotelero compuesto por más de 60 direcciones de lujo en todo el mundo.
- La colección hotelera del grupo se articula en torno a tres grandes marcas: Cheval Blanc, Bvlgari Hotels y Belmond.
- La marca Cheval Blanc, joya personal del grupo, cuenta actualmente con 5 establecimientos y prevé la apertura del Cheval Blanc Pitrizza en 2026.
- El proyecto de hotel Louis Vuitton en los Campos Elíseos ha sido abandonado oficialmente por el grupo.
El veredicto ha caído: no habrá hotel Louis Vuitton en los Campos Elíseos. Pero reducir a Bernard Arnault a este proyecto abortado sería un error. Porque el patrón de LVMH reina ya, discretamente, sobre uno de los imperios hoteleros más vastos del lujo mundial, desde los palacios parisinos hasta los trenes míticos, pasando por islas privadas. De Cheval Blanc a Belmond, el primer grupo de lujo del mundo posee ya más de sesenta direcciones entre las más codiciadas del planeta. Recorrido por una galaxia poco conocida.
El mapa del imperio hotelero de Bernard Arnault
Mapa de las principales direcciones del grupo LVMH · La Revue des Hôtels
Cheval Blanc, la joya de la casa LVMH
Es la marca hotelera nacida en el seno de LVMH y, sin duda, la más personal de Arnault. Cheval Blanc cuenta hoy con cinco direcciones, todas concebidas como estuches ultraconfidenciales. Todo empieza en Courchevel en 2006, seguido del atolón de Randheli, en las Maldivas, en 2013, de San Bartolomé en 2014, y después de Saint-Tropez, surgido de la mítica Résidence de la Pinède en 2019. La joya parisina, Cheval Blanc Paris, abrió en septiembre de 2021 en lo alto de La Samaritaine y obtuvo poco después los honores de la Guía Michelin.

La colección sigue ampliándose: una sexta dirección, Cheval Blanc Pitrizza, se espera en la Costa Esmeralda sarda en 2026, fruto de una asociación con Smeralda Holding. El único contratiempo en este ascenso: el proyecto de Cheval Blanc Beverly Hills, en la célebre Rodeo Drive, fue finalmente abandonado tras el rechazo de los electores locales en una consulta. Un revés poco habitual para un grupo acostumbrado a imponer sus direcciones allí donde pone los ojos.
Belmond, la jugada de 2.600 millones de dólares
En diciembre de 2018, LVMH dio un gran golpe al adquirir el grupo Belmond por 2.600 millones de dólares. El antiguo Orient-Express Hotels, rebautizado en 2014, aporta de una sola vez una colección de cuarenta y seis hoteles, trenes y barcos de crucero repartidos por todo el planeta. Allí se encuentran leyendas absolutas: el Hotel Cipriani de Venecia, el Copacabana Palace de Río, o también la Villa San Michele, encaramada sobre Florencia, que reabre precisamente en 2026 con un spa Guerlain.

Pero la joya de Belmond sigue sobre los raíles: el Venice Simplon-Orient-Express, el tren de lujo más célebre del mundo, que une todavía Londres con Venecia en vagones Art déco. Con Belmond, Arnault no compró solo hoteles: compró mitos. El tipo de direcciones que ninguna suma permite recrear desde cero.
Bvlgari Hotels, el lujo a la italiana
LVMH posee Bulgari desde 2011 y, con la joyería romana, toda su colección de hoteles. Bvlgari Hotels & Resorts despliega su elegancia italiana de Milán a Dubái, Bali, Londres, Shanghái, Pekín, Tokio, Roma y ahora París. Cada dirección juega la carta de un lujo transalpino, sobrio y magnético, a medio camino entre la casa de costura y el club privado. Es esa firma la que el grupo ha desplegado en la avenida George V, en pleno Triángulo de Oro parisino, donde el Bvlgari Hotel acaba además de obtener la distinción Palace.

Orient-Express, la apuesta por el tren de lujo
El nombre Orient-Express, por su parte, ha seguido un camino aparte. La marca está hoy en manos de Accor, pero LVMH se ha sumado mediante una inversión estratégica destinada a relanzar este símbolo del viaje de excepción. En el programa: nuevos trenes, hoteles con la firma del nombre mítico e incluso un velero de lujo. Una forma, para Arnault, de mantener un pie en el imaginario ferroviario y marítimo del gran viaje, como complemento de los trenes que ya posee a través de Belmond.

Y el hotel Louis Vuitton que no llegará a existir
Queda la eterna promesa incumplida: el hotel Louis Vuitton del 103-111 de los Campos Elíseos. Anunciado y luego fantaseado durante dos años, con sus 6.000 m², su spa de 1.500 m² y noches estimadas en 10.000 euros, finalmente no verá la luz. Durante la presentación de los resultados anuales de LVMH, el 30 de enero de 2026, Bernard Arnault zanjó la cuestión: «Vuitton no hará hotel». El edificio se convertirá en una catedral del shopping y del arte de vivir, pero allí no se dormirá. Hemos contado toda la saga en nuestra investigación sobre el hotel Louis Vuitton que no abrirá.
Sumados, Cheval Blanc, Belmond y Bvlgari Hotels representan ya cerca de sesenta hoteles, trenes y barcos de excepción en los cinco continentes. Una cartera que ningún otro grupo de lujo puede exhibir, y que hace de LVMH un actor hotelero de primerísimo nivel sin haber tenido siquiera que estampar el monograma Louis Vuitton en una fachada. En París, el grupo está en todas partes: La Samaritaine, la avenida George V y pronto, quizá, otras direcciones en una capital donde la carrera por los nuevos palacios no afloja.
Nuestra mirada
Lo que revela esta galaxia es una estrategia nítida: para Arnault, el hotel no es un oficio aparte, es la prolongación natural de la marca de lujo. No se duerme en un Cheval Blanc o en un Belmond como en un hotel · se prolonga durante una noche el universo de una casa. La renuncia al hotel Louis Vuitton no es, por tanto, un retroceso, sino una decisión de concentración, allí donde el grupo posee ya con qué escribir las páginas más bellas de la hotelería mundial. Para lo que viene, seguimos de cerca los próximos proyectos hoteleros de Bernard Arnault y, más ampliamente, los palacios que hacen París.
Sin hotel Louis Vuitton, pues. Pero con un imperio que, ese sí, no deja de crecer.









